viernes, 8 de octubre de 2021

UNIDAD DIDÁCTICA 3.

 UNIDAD DIDÁCTICA 3. SOCIOLOGIA DEL TIEMPO LIBRE

CONTENIDOS:

1. SOCIOLOGÍA DEL TIEMPO LIBRE

1.1. CONCEPTO DEL OCIO Y TIEMPO LIBRE

2. DIMENSIONES DEL OCIO

2.1. DIMENSIÓN LÚDICA

2.2. DIMENSIÓN DEPORTIVA

2.3. DIMENSIÓN FESTIVA

2.4. DIMENSIÓN CREATIVA DEL OCIO

2.5. DIMENSIÓN ECOLÓGICA

2.6. DIMENSIÓN SOLIDARIA

3. EDUCACIÓN DEL OCIO

3.1. APORTACIÓN DE WEBER

3.2. APORTACIÓN DE HENZ

3.3. APORTACIÓN DE PUIG Y TRILLA

 

OBJETIVOS

1. CONOCER LAS DEFINICIONES DE TERMINOS RELACIONADOS CON EL OCIO Y TIEMPO LIBRE.

2. DAR A CONOCER LAS DIMENSIONES RELACIONADAS CON EL OCIO Y TIEMPO LIBRE.

4. INFORMAR SOBRE LAS APORTACIONES DE AUTORES CON RELACIÓN A LA EDUCACIÓN DEL OCIO.

 

1. SOCIOLOGÍA DEL TIEMPO LIBRE

 

1.1. CONCEPTO DEL OCIO Y TIEMPO LIBRE

 

El termino ocio etimológicamente proviene del latín otium, que significa reposo. Según el Diccionario de la Real Academia Española (1992), ocio es el tiempo libre, fuera de las obligaciones y ocupaciones habituales.


Pero para llegar a una adecuada comprensión del concepto de ocio, es imprescindible diferenciarlo tanto del tiempo libre, como del tiempo liberado (Cuenca 2000).

El tiempo libre se considera y contempla como el periodo de tiempo no sujeto a obligaciones. El hombre de hoy posee más horas libres de las que es consciente. Aproximadamente, las personas que realizan un trabajo de cuarenta horas semanales y con treinta días de vacaciones al año, pueden disfrutar del 29,5% de tiempo libre, en función del número total de horas que tiene el año.


Sin embargo, en el tiempo libre se realizan una serie de actividades, que aunque no son propiamente laborales pueden llegar a ser obligatorias, tales como las tareas domésticas cotidianas, los desplazamientos sobre todo en las grandes ciudades, las compras de primera necesidad, etc.

El tiempo liberado es una parcela de tiempo, con unas dimensiones que dependerán de la situación específica de cada individuo, en el que la persona no tiene que realizar ninguna actividad de forma obligatoria y se encuentra en disposición de elegir libremente lo que desea realizar


El ocio surge cuando se realizan las actividades satisfactorias y gratificantes que posibilita el tiempo liberado, de forma libre, decididas por uno mismo y gestionadas autónomamente (Cuenca 2000).


Manuel Cuenca, profesor de la Universidad de Deusto (Bilbao), contempla y define el ocio como el tiempo libre fuera de obligaciones habituales, que descansa en tres pilares esenciales:

 

  • Percepción de libre elección en función de preferencias individuales.
  • Sensación gratificante y placentera.
  • Autotelismo: Es un término generado y adoptado por la Cátedra de Ocio y Minusvalía de la Universidad de Deusto, que tras los trabajos llevados a cabo por Cuenca (1995, 2000b), Madariaga (1996, 1998), Gorbeña (1999) y Lázaro (1997) entre otros, caracteriza al ocio como un conjunto de actividades que tienen un fin en sí mismas y no como actividades terapéuticas. Además este ocio autotélico se manifiesta en seis dimensiones: lúdica, deportiva, festiva, creativa, ecológica y solidaria.


La vivencia del ocio aumenta al incorporarse el tiempo para el recuerdo, el sentimiento que permite recordar una experiencia que se ha vivido de forma positiva y que, por tanto, pasa a convertirse en elemento motivador de una nueva experiencia. Es decir, el ocio propugna un dinamismo que permite vivir de forma gratificante un pasado, un presente y un futuro.

Otros autores españoles han reflexionado también sobre el ocio. Para Argyle (1996), el ocio es el conjunto de actividades que una persona realiza en su tiempo libre, porque desea hacerlas, sin presiones externas, con el objetivo de divertirse, entretenerse y desarrollarse a sí mismo.


Mundy (1998) y Dattilo (1998), consideran el ocio como un espacio en el que ha de estar presente la libre elección para el logro de una autorrealización, como un derecho de la persona y como un medio para la mejora de la calidad de vida.


Según Caride (1998), el ocio ha sido conceptualizado desde tres enfoques diferenciados:

a) Dimensión básica de la vida cotidiana de la persona en función de los hábitos y comportamientos socioculturales de su comunidad.

b) Derecho que ha de ser garantizado por las políticas de servicios sociales con el objetivo de reducir la inactividad y las conductas antisociales que puedan aparecer en el tiempo libre de las personas.

 

c) Factor de desarrollo integral de la persona humana, valorado como ámbito de expansión cultural idóneo para promover experiencias con fines formativos o terapéuticos.

A continuación exponemos las definiciones y orientaciones que proponen distintas asociaciones, tanto de ámbito internacional como nacional, en torno al tema del ocio y el tiempo libre en la sociedad actual.

 

a) Asociación Internacional de Ocio y Recreo (WLRA)

 

La Asociación Internacional WLRA (World Leisure & Recreation Association), define el ocio como:

            • Un área específica de la experiencia humana, con sus beneficios propios, entre ellos la libertad de elección, creatividad, satisfacción, disfrute, placer, y una mayor felicidad. Comprende formas de expresión cuyos elementos son de naturaleza física, intelectual, social, artística o espiritual.

            • Un recurso importante para el desarrollo integral de la persona y un factor fundamental de la calidad de vida.

            • Una actividad que fomenta la buena salud general y el bienestar, al ofrecer variadas oportunidades que permiten a individuos y grupos seleccionar actividades y experiencias que se ajustan a sus propias necesidades, intereses y preferencias. Las personas consiguen su máximo potencial de ocio cuando participan en las decisiones que determinan las condiciones de su propio ocio.

            • Un derecho básico, como lo son la educación, el trabajo y la salud, del que nadie debería ser privado por razones de edad, raza, religión, salud, discapacidad o condición económica.

La WLRA considera que:


            • El desarrollo del ocio se facilita garantizando las condiciones básicas de vida como son, la seguridad, cobijo, alimentación, educación, recursos sostenibles, equidad y justicia social.
            • Para conseguir un estado de bienestar físico, mental y social, un individuo o grupo debe ser capaz de identificar y lograr aspiraciones, satisfacer necesidades e interactuar de forma positiva con el entorno. Por lo tanto, se entiende el ocio como recurso para aumentar la calidad de vida.

            • Muchas sociedades actuales se caracterizan por un incremento de la insatisfacción, el estrés, el aburrimiento, la falta de actividad física, la falta de creatividad y la alienación en el día a día de las personas. Todas estas características pueden ser aliviadas mediante conductas satisfactorias de ocio.

 

B) El Instituto de Estudios de Ocio (ADOZ) de la Universidad de Deusto (Bilbao)

 

El Instituto de Estudios de Ocio, perteneciente a la Cátedra de Ocio y Minusvalías de la Universidad de Deusto, propugna una visión esencialmente positiva y humanista del ocio, considerándolo como un ámbito imprescindible de la educación integral de la persona.

 

Estudia el ocio de las personas con discapacidad intelectual desde una perspectiva multidimensional, otorgándole un carácter preventivo, educativo, terapéutico, rehabilitador, pero fundamentalmente plantea el ocio COMO UN FIN EN SÍ MISMO.

 

Fomenta la integración de la persona con discapacidad intelectual en la sociedad, potenciando y desarrollando todo tipo de alternativas que tengan como objetivo su plena participación y reformando las iniciativas que tiendan a la marginación.

 

Al Instituto le preocupa e interesa que la acción del ocio sea gratificante y no posea un  carácter utilitario, y que pueda ser llevado a cabo desde cualquiera de sus dimensiones: lúdica, creativa, festiva, ambiental-ecológica y solidaria.

 

2. DIMENSIONES DEL OCIO

 

El concepto de ocio se hace realidad en el momento en que tiene un fin en sí mismo, cuando proporciona una sensación gratificante y es elegido libremente. Su realización se lleva a cabo a través de seis dimensiones que se relacionan con diferentes estilos de vida, con diversos entornos, ambientes y recursos (Cuenca 2000).


Debe entenderse que las propuestas que a continuación se señalan conciernen a toda persona, tenga o no discapacidad. En consecuencia, deberán planificarse detenidamente en función de las características individuales de cada persona, procurando que se lleven a cabo en entornos normalizados.

 

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LÚDICA

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DEPORTIVA

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FESTIVA

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CREATIVA

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ECOLÓGICA

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SOLIDARIA

 

 

2.1. DIMENSIÓN LÚDICA


A través de la dimensión lúdica, el ocio cobra un carácter de diversión y de descanso que proporciona una mayor estabilidad, tanto psíquica como física. La diversión que proporciona el aspecto lúdico del ocio se puede analizar desde la perspectiva del juego en todas sus dimensiones.

 

El juego presente en el tiempo libre deja de ser un recurso, o una estrategia didáctica, para convertirse en una actividad real de ocio, elegida libremente y sin un objetivo directo de adquisición de nuevos contenidos. Desde esta perspectiva, el fin del juego es la actividad en sí misma, voluntaria y libremente elegida.

 

El juego en el tiempo libre es algo intrínseco, no un medio para alcanzar un fin. Ha de ser espontáneo, gratificante y realizado de forma voluntaria tras una elección entre varias alternativas.

 

2.2. DIMENSIÓN DEPORTIVA


Las experiencias lúdico - deportivas contribuyen al desarrollo integral de la persona, incrementan las capacidades de tipo motor, fomentan las relaciones sociales, y promueven los hábitos de salud e higiene corporal.

 

La práctica deportiva puede contribuir a que el sujeto se explaye, se sienta aceptado por los demás, tenga éxito, aprenda a trabajar en equipo, sea más competente y autónomo, y mejore su forma física.

 

Para los niños y jovenes, entendemos que las actividades deportivas en las que pueden participar obteniendo experiencias más satisfactorias son:

Natación, gimnasia, gimnasia rítmica, yudo, karate, fútbol, baloncesto, voleibol, bolos, tenis, equitación, golf, esquí, vela, etc.

 

2.3. DIMENSIÓN FESTIVA

 

La fiesta supone la reunión de varias personas para celebrar algún acontecimiento. Implica alegría, entretenimiento y regocijo. Posee un carácter comunitario, en el que el individualismo se convierte en una actitud antagónica al propio concepto de fiesta. Lleva implícito un estado de ánimo determinado y se realiza junto con otras personas.

 

La dimensión festiva del ocio posibilita unos niveles de disfrute elevados; y esto no sólo cuando se participa en el acto festivo sino que, tanto la experiencia de preparar una fiesta como posteriormente de recordarla, proporcionan sensaciones placenteras.

 

Se ha de vivir la experiencia, tanto de la preparación como de la participación en actos festivos, puesto que posibilita la puesta en práctica de habilidades relacionadas con la organización y el trabajo y genera sentimientos de bienestar por la unión con los demás.

 

Las actividades festivas se pueden desarrollar mediante celebraciones de distinto tipo:

 

Celebrar fiestas en una casa, salir a comer o a cenar con la familia, o con los amigos, acudir a una discoteca, participar en fiestas organizadas en el barrio, la parroquia, la asociación de vecinos, el club de ocio, el colegio o la comunidad.

 
2.4. DIMENSIÓN CREATIVA DEL OCIO


La dimensión creativa del ocio se encuentra relacionada con educación artística en los aspectos referidos a la música, la pintura, la danza, etc. Posee un carácter formativo, cultural, de desarrollo personal, mediante el aprendizaje y la formación. Tiene una finalidad en sí misma y ha de ser elegida libremente. Es un ocio que se diferencia de los demás por su naturaleza reflexiva.

 

La experiencia, elegida libremente, que surge a través del contacto con las diferentes técnicas artísticas, produce un sentimiento gratificante de autorrealización, debido al desarrollo personal que se genera mediante el aprendizaje. El disfrute del ocio creativo depende de la preparación que se precise para poder acceder a él.

 

La práctica de un ocio creativo requiere una formación previa en la creatividad y un aprendizaje, para poder apreciarlo y disfrutarlo. Partiendo de esta premisa, cobra especial relevancia la Educación Artística, presente en todos los currículos de la enseñanza obligatoria, que potencian la aproximación a experiencias de carácter cultural incidiendo en la reflexión y el conocimiento.

 

El desarrollo de las experiencias tanto culturales como artísticas, desde la perspectiva del ocio, genera el desarrollo de su dimensión creativa desde dos direcciones. La primera como expresión creativa y la segunda como penetración receptiva. Se precisa una iniciación y una preparación cultural básicas.

 

Ejemplos de posibles actividades creativas pueden ser:

·         Hacer trabajos manuales como son la pintura, costura, modelado, bricolaje, etc.

·         Hacer alguna colección, leer cómics, tebeos, revistas, periódicos, libros.

·         Hacer pasatiempos: crucigramas, sopas de letras.

·         Tocar un instrumento, realizar fotografía y vídeo.

·         Asistir a clases de pintura, baile, teatro, música, cerámica, etc.

·         Ir al cine, teatro, concierto, visitar una exposición, un museo, un edificio, etc.

 

2.5. DIMENSIÓN ECOLÓGICA

 

Proporciona el encuentro con la naturaleza, desde una perspectiva de disfrute, en la que no importa la actividad que se realice. Lo que prevalece por encima de todo es divertirse, relajarse y recrearse en los entornos naturales que proporciona la naturaleza.

 

Los paseos por los jardines, los parques naturales, el campo, el turismo rural, la jardinería y horticultura, los deportes al aire libre, la playa y la montaña, las granjas escuelas, las aulas de la naturaleza, son algunos de los ejemplos, de los entornos naturales de los que se puede disfrutar, y que proporcionan unas actividades muy saludables, sobre todo para los niños y jóvenes que viven en las grandes ciudades.

 

Los beneficios de este tipo de ocio se encuentran avalados actualmente desde los principios de la Educación Ambiental, que propugna el contacto con la naturaleza de forma armónica y el desarrollo de las responsabilidades individuales y colectivas para su óptima conservación.

 

Son muchas las actividades ecológicas que pueden realizar los niños y jóvenes:

 

·         Los juegos en los parques.

·         Paseos por la ciudad o por el campo.

·         Ir de excursión y realizar turismo por zonas de playa y montaña.

·         Asistir a una granja-escuela, responsabilizarse del cuidado de algún animal doméstico, cuidar plantas, practicar la jardinería, etc.

 

2.6. DIMENSIÓN SOLIDARIA

 

Las acciones realizadas de forma desinteresada, con un fin en sí mismas, pueden llegar a formar parte del ocio autotélico. Hasta hace relativamente pocos años, este tipo de actividades no se relacionaban con el ocio y mucho menos eran consideradas como actividades en las que podían integrarse las personas con algún tipo de discapacidad, puesto que eran ellas mismas los sujetos receptores directos de dichas acciones.

 

La educación, tanto en la familia como en el entorno escolar, ha de colaborar en despertar actitudes para llevar a cabo un ocio comunitario y solidario, que fomente la entrega desinteresada en beneficio de otros.

 

Es una realidad que hay personas con unas discapacidades tan graves que les impiden poder disfrutar de la mayoría de las dimensiones del ocio; otras, con una afectación menor, pueden, mediante una formación adecuada, participar de un ocio solidario que les proporcione unos espacios de encuentro y comunicación con los demás, desde un enfoque de ayuda mutua. Este es el caso de la inmensa mayoría de las personas con síndrome de Down.

 

Los diferentes tipos de actividades solidarias surgen desde las más básicas, como es el colaborar en el mantenimiento de la casa ordenando sus objetos personales, en la elaboración de las comidas para la familia, en actividades de limpieza del hogar, en la compra de los productos de primera necesidad. Ayudar a algún miembro de la familia en su trabajo, en el cuidado de algún familiar, colaborar con algún vecino. Participar en alguna actividad solidaria organizada por el colegio, la parroquia, una ONG u otras instituciones.

 

3. EDUCACIÓN DEL OCIO

 

Puesto que la vivencia del ocio ha de ser una experiencia integradora entre los valores personales y el sentido que se otorga a la vida, sólo se podrá lograr una vivencia positiva y satisfactoria si existe una formación, a lo largo de toda la vida, que permita aumentar la capacidad de comprensión de los beneficios que proporciona un ocio de calidad.

 

3.1. APORTACIÓN DE WEBER

 

Erich Weber (1969) fue uno de los primeros investigadores en cuestionarse si las personas requerían una formación para utilizar adecuadamente su tiempo libre, llegando a la conclusión de que la educación en el ocio es imprescindible por dos razones (Trilla 1993, Llull 1999):

 

·         Toda persona necesita una formación para utilizar de forma razonada su tiempo libre y convertirlo en un espacio gratificante y con sentido.

·         La utilización adecuada del tiempo libre proporciona armonía en el ritmo de vida de las personas y en la propia organización de los tiempos.

 

Sus teorías van encaminadas hacia la utilización adecuada del tiempo libre, en el que han de estar presentes actividades relacionadas con el descanso, los juegos, la diversión, la cultura y el deporte, aunque no llega a diseñar un modelo pedagógico específico.

 

La prevención de la utilización inadecuada del tiempo libre es una constante en su obra. Considera que la educación para el ocio ha de fomentar una vivencia útil, eficaz y gratificante para la persona y debe desarrollar la toma de decisiones entre las diferentes alternativas que se tienen en el entorno. Weber (1969) declara que la educación ha de ofrecer ayuda para que la persona pueda tomar decisiones correctas en su tiempo libre.

 

3.2. APORTACIÓN DE HENZ

 

Durante la década de los ochenta, Henz (1976), en sus diversos estudios, analiza la pedagogía del ocio y la contempla como la educación dirigida al aprendizaje de la utilización correcta del tiempo libre, aportando un sentido a los tiempos vacacionales y vivenciando de forma armónica el trabajo, el ocio y la fiesta.

 

Diferencia tres grandes grupos de actividades que se pueden realizar en el tiempo libre:

·         Las aficiones, que se enmarcan dentro de un ocio activo y consciente, desarrollando múltiples intereses. 

·         Las actividades que consisten en ver excesivamente la televisión, beber de forma exagerada y otras actividades similares, que configuran un ocio pasivo.

·         Las actividades útiles que no son pura diversión. 

 

Henz (1976) otorga gran importancia en la educación para el ocio a la figura del monitor, como sujeto activo que propone alternativas de carácter cultural, artístico, deportivo, lúdico, creativo, etc., encaminadas a la reducción del ocio pasivo.

 

3.3. APORTACIÓN DE PUIG Y TRILLA

 

En España, Puig y Trilla (1996), en su libro La Pedagogía del Ocio, aporta útiles indicadores que enmarcan la pedagogía del ocio dentro del contexto que ocupa en la sociedad actual y de las necesidades que la misma plantea.

 

Principios generales:

 

Los principios generales de la pedagogía del ocio que plantean en su libro son los siguientes:

 

·         Respetar la autonomía y la libre elección. La pedagogía del ocio ha de ir dirigida a enseñar a crear, no sólo a consumir; ha de generar alternativas para que se pueda elegir, ha de fomentar y no suplir.

·         Armonizar la diversión, creación y el aprendizaje en las actividades de ocio que se realicen en el tiempo libre, tanto de forma individual como colectiva.

·         Respetar la contemplación frente el activismo desenfrenado que impregna nuestra sociedad. Toda persona, en su tiempo libre, tiene derecho a no hacer nada, y la ociosidad que conlleva el no realizar actividad alguna puede servir no sólo como terapia sino como fuente de aprendizaje, si la contemplación comienza a formar parte de una necesidad vital. 

·         La evaluación no debe estar presidida por criterios utilitaristas; ha de realizarse analizando los procesos intrínsecos de la propia actividad y el grado de satisfacción que produce. 

·         Ayudar a descubrir el placer que genera la realización de las tareas cotidianas que se han de realizar en el tiempo libre, tales como cuidar una casa, realizar las compras, relacionarse con los vecinos, etc. Se fomenta de esta forma el valor de lo cotidiano.

·         Desarrollar la contingencia de lo extraordinario, ofreciendo la oportunidad de realizar actividades que se salgan de la rutina diaria.

·         Liberar tiempo para el ocio gratificante y formativo, planificando adecuadamente el tiempo libre para impedir que se pierda en actividades tales como los desplazamientos en las grandes ciudades. 

·         Detener la polarización entre los tiempos, proyectando al tiempo de trabajo las cualidades positivas que, al parecer, sólo tiene el tiempo libre. 

·         Participar en la formación de las diversas instituciones que se ocupan de organizar actividades en el tiempo libre, como son los clubes o las ludotecas. 

·         Evitar el aburrimiento y el tedio, muy frecuente en el tiempo libre tanto de los niños como de los adultos, que impiden que se lleve a cabo el verdadero objetivo del ocio: proporcionar placer y disfrute mediante el desarrollo de determinadas actividades que favorecen el desarrollo personal de cada sujeto.

·         Compatibilizar el ocio individual con el colectivo para lograr un encuentro satisfactorio con uno mismo y con los demás.

 Identificar los ocios nocivos y crear un sistema de valores que genere el rechazo de esos ocios. 

UNIDAD DIDÁCTICA 2.

 

UNIDAD DIDÁCTICA 2. DERECHOS DE LAS PERSONAS CON DISCAPACIDAD

CONTENIDOS:

1. DESIGUALDAD Y DERECHOS DE LAS PERSONAS CON DISCAPACIDAD

2. LA ATENCIÓN A LA DIVERSIDAD

3. CALIDAD DE VIDA Y DIFERENCIAS PERSONALES

4. UNA NUEVA CONCEPCIÓN DE LA DISCAPACIDAD

4.1 PERSONAS CON NECESIDADES ESPECIALES

4.2 PERSONALIZACIÓN

4.3 NORMALIZACIÓN

4.4 INTEGRACIÓN

 

OBJETIVOS

1. CONOCER LOS DERECHOS BÁSICOS DE LAS PERSONAS CON DISCAPACIDAD.

2. INFORMAR SOBRE ASPECTOS IMPORTANTES DENTRO DE LA CALIDAD DE VIDA DE LAS PERSONAS CON DISCAPACIDAD.

3. DAR A CONOCER UNA NUEVA CONCEPCIÓN DE LA DISCAPACIDAD

 1. DESIGUALDAD Y DERECHOS DE LAS PERSONAS CON DISCAPACIDAD

La concepción de la discapacidad ha sufrido una profunda transformación en estos últimos años; percibida históricamente desde un prisma sanitario y de protección social, actualmente se basa en una visión bio-psico-social. Por otro lado, la sociedad no puede ni debe prescindir de las aportaciones, los conocimientos y la creatividad de todos y cada uno de sus miembros .

De este modo, y según la reciente Convención de Naciones Unidas, son personas con discapacidad “aquellas que tengan deficiencias físicas, mentales, intelectuales o sensoriales a largo plazo que al interactuar con diversas barreras, puedan impedir su participación plena y efectiva en la sociedad en igualdad de condiciones con las demás”. En nuestro país, la discapacidad afecta al 8,5%1 de la población; su origen puede ser tanto congénito como adquirido a lo largo de la vida debido a accidentes, enfermedades degenerativas que tienen consecuencias invalidantes,  o simplemente por edad avanzada.

Los avances en la genética y la mejora de la medicina en general han permitido, no solo, prevenir la discapacidad congénita o neonatal, sino también eliminar o reducir los efectos de una enfermedad o accidente y alargar la vida, aumentando la calidad de vida de las personas con discapacidad en edades longevas. Esta situación ha disminuido la incidencia de la discapacidad en menores, y ha aumentado el número de personas con discapacidad en situación de dependencia que precisan de necesidades y cuidados especiales.

Como consecuencia, las personas con discapacidad constituyen un sector muy heterogéneo: las diferentes deficiencias y su gradación producen distintos tipos de discapacidad o dependencia. Se plantea una situación muy diferente si la discapacidad es congénita o sobrevenida: en este segundo supuesto, hemos de tener en cuenta las capacidades y potencialidades de la persona que a partir de un momento de su vida adquiere una discapacidad pero conserva todos los demás caracteres y circunstancias, teniendo que aprender a vivir de otra manera. Por otro lado existe una brecha importante en el grado de exclusión entre ambos sexos que atraviesa todas las edades y clases sociales; además, los recursos de las familias, el lugar en el que reside, ya sea urbano o rural, por no hablar de otras circunstancias añadidas como la etnia, inmigración, condicionan las oportunidades y formas de afrontarla.

El actual “Plan de acción para personas con Discapacidad” pretende cubrir todo este amplio espectro, aunque algunas de las medidas hacen referencia a una parte del colectivo para dar una mayor visibilidad y relevancia a su situación de vulnerabilidad diferencial. No obstante, todas las personas con discapacidad, menores, jóvenes, mujeres y hombres, tienen un rasgo común: que en mayor o menor medida padecen un déficit de ciudadanía, dificultades para el ejercicio y disfrute de sus derechos tanto civiles, como políticos o sociales.

Dentro de este déficit de ciudadanía, las mujeres con discapacidad en España, suponen el 60 % de las personas con discapacidad y tienen una doble discriminación, permaneciendo esta situación tradicionalmente invisible. Las propias mujeres con discapacidad, líderes de los movimientos asociativos y personas expertas, venían considerando que la discriminación que sufren es semejante a la que afecta a todo el colectivo de discapacidad, con un plus añadido por el hecho de ser mujeres El “Manifiesto Europeo de Mujeres con Discapacidad” (Foro Europeo de la Discapacidad 1997) desveló que los papeles atribuidos por la sociedad a las mujeres con discapacidad son distintos a los que se asigna a las mujeres en general y precisa un enfoque especifico, innovador y prolongado en el tiempo, hasta conseguir que se establezca una situación de equidad. Hoy en día, las políticas públicas ponen un gran énfasis en la igualdad de oportunidades entre mujeres y hombres, por lo que este principio aparece en las formas actuales de tratar la discapacidad, debiendo tenerse en cuenta en cualquier política que se proyecte y en todo el ciclo vital de la persona, desde niñas a mujeres mayores.

Otro aspecto importante del citado déficit, lo constituye el tradicional tratamiento de sobreprotección o tutelaje que llevaba a desarrollar políticas sobre discapacidad desde las instituciones públicas, sin el concurso de las personas afectadas, consideradas como incapaces.

Hoy día se aborda la discapacidad desde la acción gubernamental con la implicación de las personas afectadas, por lo que es preciso que las organizaciones y asociaciones de personas con discapacidad sean transmisoras de todas las sensibilidades e intereses de sus representados.

La desigualdad de oportunidades entre personas con discapacidad y el resto de la población aún hoy se aprecia en la educación, en el empleo, en el acceso a los servicios públicos, al ocio o a las actividades culturales y en la participación social y política. Proverbialmente las políticas públicas se acometían a través de medidas específicas para este colectivo; ahora, se pone el énfasis en la transversalidad, considerando e incorporado la discapacidad en los diferentes ámbitos y en todo el proceso, desde su concepción hasta su ejecución y evaluación, para que se produzca la normalización y su autonomía dejando las medidas de acción positiva específicas para cuando haya que compensar una carencia en colectivos de personas con discapacidad que se encuentran en riesgo de exclusión.

Estas líneas maestras esbozadas, se ven reflejadas en la normativa y directrices políticas tanto internacionales como nacionales, que se han ido transformando y adaptando a la luz de los nuevos análisis.

Como hitos más relevantes, destacan:

En el ámbito jurídico internacional la Convención sobre los derechos de las personas con discapacidad, adoptada por Naciones Unidas el 13 de diciembre de 2006 (ratificada por nuestro país el 23 de noviembre de 2007 y publicada en el BOE el 21 de abril de 2008) tiene como objetivo promover, proteger y asegurar el goce pleno y en condiciones de igualdad de todos los derechos humanos y libertades fundamentales para todas las personas con discapacidad, y promover el respeto de su dignidad inherente.

Aunque no se trata aquí de reproducir el articulado de la Convención, se señala como aval de las líneas indicadas, los siguientes artículos: el artículo 4.c, en el que se establece entre otras muchas obligaciones que “los Estados Partes se comprometen a asegurar y promover el pleno ejercicio de todos los derechos humanos y las libertades fundamentales de las personas con discapacidad sin discriminación alguna por motivos de discapacidad. A tal fin, los Estados se comprometen a tener en cuenta en todas las políticas y todos los programas la protección y promoción de los derechos humanos de las personas con discapacidad”.

El artículo 6 reconoce que “las mujeres y niñas con discapacidad están sujetas a múltiples formas de discriminación y, se adoptarán medidas para asegurar que puedan disfrutar plenamente y en igualdad de condiciones de todos los derechos humanos y libertades fundamentales”, reforzado por el artículo 7 que indica que “Los Estados Partes tomarán todas las medidas necesarias para asegurar que todos los niños y las niñas con discapacidad gocen plenamente de todos los derechos humanos y libertades fundamentales en igualdad de condiciones con los demás niños y niñas. Y en todas las actividades relacionadas con los niños y las niñas con discapacidad, una consideración primordial será la protección del interés superior del niño”.

El artículo 33 prevé que “La sociedad civil, y en particular las personas con discapacidad y las organizaciones que las representan, estarán integradas y participarán plenamente en todos los niveles del proceso de seguimiento”.

La inclusión del artículo 13 en el Tratado constitutivo de la Comunidad Europea (versión consolidada, con los cambios introducidos por el Tratado de Ámsterdam en 1997), supone un paso decisivo a favor de la igualdad de derechos de las personas con discapacidad en el ámbito de la Unión Europea. Literalmente este artículo dice: “Sin perjuicio de las demás disposiciones del presente Tratado y dentro de los límites de las competencias atribuidas a la Comunidad por el mismo, el Consejo por unanimidad, a propuesta de la Comisión y previa consulta al Parlamento, podrá adoptar acciones adecuadas para luchar contra la discriminación por motivos de sexo, de origen racial o étnico, religión o convicciones, discapacidad, edad u orientación sexual”.

En cumplimiento de este mandato la Comisión aprobó el 26 de noviembre de 1999 una serie de medidas contra la discriminación, entre las que destaca la Directiva 2000/78, de 27 de noviembre para el establecimiento de un marco general para la igualdad en el empleo y la ocupación, que una vez ratificada ha sido transpuesta a nuestro ordenamiento jurídico a través de la Ley 63/2003, de 30 de diciembre, de Medidas fiscales, administrativas y del orden social.

Por otra parte, la Unión Europea creó los Fondos estructurales con el fin de contribuir a la cohesión económica y social, sustrato fundamental del modelo social europeo, para favorecer el desarrollo armonioso equilibrado y perdurable de las actividades económicas, elimina las desigualdades y favorece la inclusión social. Con estos importante recursos financieros, junto con los Estados miembros, se cofinancian las intervenciones regionales y horizontales como es la inclusión social. El Reglamento General que regula la aplicación de dichos Fondos, hace referencia expresa, en el artículo 3, a la necesidad de potenciar con estos potentes instrumentos económicos, la inclusión social de las personas más desfavorecidas y luchar contra toda forma de discriminación en el mercado laboral, citando entre otros colectivos a las personas con discapacidad, y nombrando por primera vez de forma expresa en su artículo 14, la no discriminación en cualquiera de sus formas, entre ellas, la no discriminación por razón de discapacidad.

En el ámbito jurídico interno, la Ley 51/2003, de 2 de diciembre, Igualdad de oportunidades, no discriminación y accesibilidad universal de las personas con discapacidad (LIONDAU), tiene por objeto establecer medidas para garantizar y hacer efectivo el derecho a la igualdad de oportunidades de las personas con discapacidad, conforme a los artículos 9.2, 10, 14 y 49 de nuestra Constitución.

Dicha ley concibe la discapacidad desde los nuevos planteamientos descritos con anterioridad. Así, en su preámbulo, dice: “hoy es sabido que las desventajas que presenta una persona con discapacidad tienen su origen en sus dificultades personales, pero también y sobre todo en los obstáculos y condiciones limitativas que la propia sociedad, concebida con arreglo al patrón de la persona media, se oponen a su plena participación, por lo que es preciso diseñar y poner en marcha estrategias de intervención que operen simultáneamente sobre las condiciones personales y sobre las condiciones ambientales”. Entre sus principios inspiradores junto a la igualdad de oportunidades y no discriminación destaca que las políticas y líneas de acción tengan en cuenta las necesidades y demandas de las personas con discapacidad, con el fin de llevar una vida normal e independiente.

El artículo 8.2 a su vez establece que “se adopten medidas de acción positiva suplementarias para aquellas personas con discapacidad que objetivamente sufren un mayor grado de discriminación o presentan menor igualdad de oportunidades, como son las mujeres con discapacidad, las personas con discapacidad severamente afectadas, las personas con discapacidad que no pueden representarse a sí mismas o las que padecen una mayor exclusión social por razón de su discapacidad, así como las personas con discapacidad que viven habitualmente en el ámbito rural”.

Asimismo el artículo 15.1 prevé que “las personas con discapacidad y sus familias, a través de sus organizaciones representativas, participarán en la preparación, elaboración y adopción de las decisiones que les conciernen, siendo obligación de las Administraciones públicas, en la esfera de sus respectivas competencias, promover las condiciones para asegurar que esta participación sea real y efectiva. De igual modo, se promoverá su presencia permanente en los órganos de las Administraciones públicas de carácter participativo y consultivo, cuyas funciones estén directamente relacionadas con materias que tengan incidencia en esferas de interés preferente para personas con discapacidad y sus familias”.

La Ley 39/2006, de 14 de diciembre, de Promoción de la Autonomía Personal y Atención a las personas en situación de dependencia, da respuesta a uno de los principales retos de la política social en los países desarrollados, como es atender las necesidades de aquellas personas que por encontrarse en situación de especial vulnerabilidad, requieren apoyos para desarrollar las actividades esenciales de la vida diaria producida, entre otras causas, por una mayor prolongación de la vida.

Esta ley, según dispone su artículo 1, “tiene por objeto regular las condiciones básicas que garanticen la igualdad en el ejercicio del derecho subjetivo de ciudadanía, a la promoción de la autonomía personal y atención a las personas en situación de dependencia, en los términos establecidos en las leyes, mediante la creación de un Sistema para la Autonomía y Atención a la Dependencia, con la colaboración y participación de todas las Administraciones Públicas y la garantía por la Administración General del Estado de un contenido mínimo común de derechos para todos los ciudadanos, en cualquier parte del territorio español”.

La integración y la igualdad de oportunidades forman parte esencial de la dignidad humana, el disfrute y ejercicio de los derechos humanos. En el campo del ocio y tiempo libre esta situación se refleja en el desarrollo de estrategias que posibiliten una real integración. La reforma de las instituciones sociales no sólo es una tarea técnica, sino que depende ante todo de la convicción, el compromiso y la buena voluntad de todos los individuos que integran la sociedad.

 

2. LA ATENCIÓN A LA DIVERSIDAD

Las instituciones, empresas de ocio, asociaciones y demás organizaciones del campo deben conseguir el difícil equilibrio de proporcionar una respuesta lúdica, a la vez común y diversificada, que proporcione una posibilidad de ocio a todas las personas pero donde se respeten al mismo tiempo características y necesidades individuales. Sólo así será posible evitar la discriminación y la desigualdad de oportunidades.

La respuesta a la diversidad es uno de los factores más importantes para conseguir una enseñanza de calidad pero no está exenta de dificultad. La atención a la diversidad, a través de las distintas estrategias de individualización de la enseñanza y la progresiva integración de los participantes con discapacidad, plantea nuevas exigencias y competencias al monitor y requiere la colaboración de otros profesionales.

LA ATENCIÓN A LA DIVERSIDAD SE PLANTEA EN EJES TRONCALES DE NUESTRO INTERÉS COMO:

Una formación integral para el monitor, en respuesta a los requerimientos para enfrentarse al trabajo de personas con discapacidad.

Un programa de actividades abierto y flexible que responda a las necesidades, intereses y potencialidades de los participantes en una actividad de Ocio; buscando entender las diferencias personales y reconociendo la existencia de distintos modos y ritmos de actividad y, potencialidades que deben ser incentivadas por los monitores. Solo así es posible llevar adelante en la práctica una pedagogía diferenciada que debe tomar en cuenta todos los tipos de participantes a los que atiende, considerando sus diferencias individuales.

La pedagogía diferenciada que se plantea también alude a las personas con necesidades especiales, es decir, a aquellas personas (con discapacidad) que por sus características físicas, mentales, sensoriales (o de talento superior) no aprenden al mismo ritmo que la mayoría.

 

3. CALIDAD DE VIDA Y DIFERENCIAS PERSONALES

La máxima independencia en el adulto con discapacidad se logra con base en seguridad, fruto del cuidado cordial, tierno y alentador de los padres y familiares que lo rodean; un entorno con estímulos positivos conlleva a conseguir la aceptación por parte de la sociedad, de estas personas con su deficiencia. Amarlas y respetarlas como se merecen y proporcionarles todos los medios necesarios para que, a través del estímulo constante, crezcan y se desarrollen con las mejores oportunidades para su habilitación e integración en su propia familia y por ende en la comunidad. La integración familiar/social implica la aceptación y el respeto por las diferencias personales, contribuyendo a mejorar la calidad de vida de las personas con deficiencias.

El concepto de calidad de vida incluye la satisfacción de las necesidades básicas, como la comodidad física en lo relativo a la vivienda, el alimento, la higiene, la salud, la conciencia social y emocional y la interacción y el acceso al ocio y tiempo libre.

Es gratificante para una persona con discapacidad aumentar sus conocimientos y superar algunos de sus problemas funcionales. No obstante, cabe preguntarse si ejercitando sólo funciones no se pasa por alto la necesidad de conciencia social, emocional y de interacción.

Es importante recordar que las personas con discapacidad, son primero personas y que tienen las mismas necesidades y capacidades físicas, sociales, emocionales, intelectuales y de interactuar que los demás. Se les debe ofrecer la oportunidad, entre otras cosas, de establecer una proximidad, una interacción y una comunicación con las demás personas, fomentar la confianza en sí mismos, recibir aliento y orientación para el aprendizaje y disfrute de una actividad de ocio y tiempo libre. Muchas de estas personas necesitan, no obstante, atención especial y ayuda para satisfacer sus necesidades. Es esencial que el monitor posea un cierto conocimiento de ello, para ajustar su enseñanza del mejor modo posible para la persona con discapacidad.

 

4. UNA NUEVA CONCEPCIÓN DE LA DISCAPACIDAD

Tradicionalmente por influencia del modelo médico, se ha abordado el problema de las personas con discapacidad localizando la causa básica de la discapacidad al interior de la persona, dejando de lado los factores causales ubicados en los procesos sociales o en elementos externos al individuo. Eso implica que se considera la discapacidad como un atributo personal.

Esta concepción médico-patológica ha marcado frecuentemente el ocio de los niños con discapacidad y lo sigue haciendo, a pesar de que el reconocimiento de su derecho a la participación en actividades de Ocio y Tiempo libre ha provocado un cambio de enfoque hacia objetivos más lúdicos que educativos.

Pese a ello, se sigue clasificando a las personas según etiologías, según tipo y grado de déficit. Tal categorización hace más hincapié en las limitaciones que en las potencialidades.

Cada vez se reconocen más los aspectos negativos de la categorización y el etiquetamiento, ya que las categorías a menudo no reflejan las necesidades específicas y los intereses de los participantes. La clasificación estimula a centrarse en el déficit de la persona distrayendo la atención de otros rasgos personales, produciendo efectos negativos en las actitudes de los monitores, disminuyendo así las expectativas de lo que el participante puede lograr.

Hoy ya no se considera que la discapacidad sea determinada exclusivamente por factores “intrínsecos al individuo”, sino como resultado de una interacción entre los recursos y las carencias tanto de los individuos como del medio. Se trata de la pérdida o la limitación de las oportunidades de participación en la vida de la comunidad en igualdad de condiciones que los demás.

Es obvio que hay diferencias, incluso diferencias externas. También queda claro que, a causa de estas deficiencias, algunos participantes pueden precisar adaptaciones o modificaciones en sus experiencias de ocio. Con una planificación cuidadosa es posible atender las necesidades propias de todos los participantes, dentro de un sistema de ocio y tiempo libre que reconozca y se acomode a las diferencias individuales.

El cambio de la forma de acercamiento de la persona con discapacidad y de las dificultades que experimenta en su aprendizaje, ha dado lugar a una terminología utilizada a nivel internacional. Ahora se prefiere hablar de personas con una discapacidad  o diversidad en vez de referirse a ellos en términos de minusválidos, impedidos o discapacitados.

 

4.1 PERSONAS CON UNA DISCAPACIDAD

Al contrario del modelo médico que pone énfasis en el déficit personal esta concepción analiza las dificultades experimentadas dentro del contexto de la interacción de la persona con la sociedad, haciendo hincapié en la idea de que ésta debe facilitar los medios para dar respuestas a las necesidades particulares de las personas.

En términos generales (en el campo del Ocio), se define al participante con una discapacidad como aquel que presenta una dificultad mayor para aprender o desarrollar una actividad de ocio que el resto de sus iguales.

Se trata del participante que requiere recursos especiales, es decir, recursos adicionales a los comunmente disponibles: sus dificultades pueden ser resueltas con ayuda extra, ya sea un monitor acompañante, una adaptación de un juego, otra forma de explicárselo, un apoyo mecánico para realizarlo, etcétera.

 

4.2 PERSONALIZACIÓN

Antes que nada hay que considerar la individualización sustancial de la persona con discapacidad, como sujeto de derechos y deberes.

El derecho al ocio, a la igualdad de oportunidades y a la plena participación social se basa en el de ser persona, donde la discapacidad es un elemento circunstancial que requiere la superación continua en las técnicas o metodología del ocio para incorporarlo activamente en una actividad.

 

4.3 NORMALIZACIÓN

El principio de “normalización” suele ser mencionado como la base filosófica-ideológica de la integración.

Este principio plantea que a las personas con discapacidad se les deben ofrecer formas de vida y condiciones de existencia tan parecidas como sea posible a las circunstancias habituales de la sociedad a la cual ellas pertenecen y que al mismo tiempo, estén en condiciones de aprovechar al máximo para su desarrollo y máximo nivel de autonomía posible.

No significa la negación de la deficiencia, o que la persona con discapacidad se va a hacer normal, sino que tiende a un mayor desarrollo de sus capacidades intelectuales, físicas y sociales.

La normalización implica que, en la medida de lo posible, las personas con una discapacidad tengan los mismos derechos y obligaciones que los demás miembros de la sociedad, y que puedan utilizar los servicios que comúnmente emplean los demás.

De lo que se trata es de normalizar el entorno de esas personas, lo que lleva a la adaptación de los medios y las condiciones de vida acordes con sus necesidades.

4.4 INTEGRACIÓN

La integración es la aplicación del principio de normalización en virtud del cual todas las personas con una discapacidad tienen derecho a condiciones de vida lo más normalizadas posible y utilizar los servicios existentes en la comunidad.

La integración representa el medio de canalización que permite a la persona con discapacidad normalizar sus experiencias en el seno de su comunidad.

Pero no basta con ser insertado físicamente en un lugar común, es imprescindible constituir una parte integrante de esa comunidad.

Esto significa que no sólo se debe insistir en aplicar el principio de igualdad para vivir en sociedad teniendo iguales derechos y obligaciones que los demás, sino lograr la participación activa como requisito indispensable de una verdadera integración social; tener un papel y un lugar en la sociedad supone aportar una contribución y tener un trabajo digno.

Teniendo en cuenta estos aspectos podemos definir la integración como el proceso de incorporación activa –física y socialmente– dentro de la sociedad a las personas que están segregadas y aisladas por causa de su deficiencia.

Debemos establecer la diferencia entre socialización e integración.

La primera comprende la preparación para vivir de acuerdo con lo socialmente esperado; la segunda es la vida misma en y con la sociedad.

La integración implica una reformulación de los roles, del entorno, de las personas (de las barreras físicas y de cómo actuamos ante personas con necesidades especiales). La integración no se reduce a las acciones de colocar o permitir, es un proceso que involucra el nivel de conciencia de las personas y su sentimiento de aceptación.

Esto debe tenerse en cuenta porque muchas veces se utiliza la palabra integración atribuyéndole el limitado alcance de colocación social, sin preocuparnos por los sentimientos, actitudes o valores de las personas implicadas.

UNIDAD DIDÁCTICA 1.

 

UNIDAD DIDÁCTICA 1. ACTITUDES ANTE LAS PERSONAS CON DISCAPACIDAD

CONTENIDOS:

1. LAS ACTITUDES SOCIALES Y LA INTEGRACIÓN

2. LA MODIFICACIÓN DE ACTITUDES HACIA LA DISCAPACIDAD

3. LAS ACTITUDES DEL EDUCADOR HACIA LA DISCAPACIDAD 

OBJETIVOS

1. CONOCER CUALES SON LOS ASPECTOS RELACIONADOS CON LA INTEGRACIÓN DE PERSONAS CON DISCAPACIDAD.

2. DESARROLLAR ESTRATEGIAS Y PAUTAS DE INTEGRACIÓN EN EL TRABAJO DE OCIO CON PERSONAS CON DISCAPACIDAD.

3. DAR A CONOCER ALGUNAS LINEAS METODOLOGICAS PARA EL TRABAJO CON PERSONAS CON DISCAPACIDAD.

4. INFORMAR SOBRE LOS BENEFICIOS DE UN CAMBIO DE ACTITUD HACIA LAS PERSONAS CON DISCAPACIDAD.

1. LAS ACTITUDES SOCIALES Y LA INTEGRACIÓN

 Como reconoce Naciones Unidas en 1988, “las actitudes sociales hacia las personas con discapacidad pueden suponer obstáculos más importantes para su inclusión en la comunidad que los derivados de su propia deficiencia” (Naciones Unidas, 1988)

No podemos hablar de integración o de normalización sin hablar de las actitudes sociales. Las leyes no aseguran el éxito de la integración. Este viene definido, en gran parte, por el comportamiento de los que rodean a la persona con discapacidad: padres, educadores, compañeros, comunidad en general….y, como se reconoce en el Programa de Acción Mundial (1988), las actitudes sociales pueden constituir el obstáculo más importante a los objetivos de igualdad y de plena participación en la comunidad.

La progresiva concienciación sobre las necesidad de las personas con discapacidad ha despertado un interés  hace poco más de de cincuenta años, con la evaluación de actitudes sobre deficiencias específicas (principalmente ceguera) y evoluciona hacia el estudio de las actitudes hacia la discapacidad en términos más amplios. Desde 1970, con el movimiento hacia la integración educativa, los estudios se centran en las actitudes hacia los procesos de integración.

La actitud es un constructo psicosocial definido por tres componentes: cognitivo, afectivo y conductual (Triandis, 1971; Krech, Crustchfield y Ballachey, 1962)

El componente cognitivo se refiere a nuestras ideas, creencias o percepciones sobre un referente actitudinal. Decir “Síndrome de Down” automáticamente sugiere una serie de ideas (retraso mental, ojos rasgados, dócil, cariñoso,…) que no tienen por qué ser verdaderas, ni necesariamente estar basadas en datos objetivos o en nuestra experiencia directa con estas personas.

El componente afectivo define el conjunto de emociones asociadas a un pensamiento o idea, en el caso anterior, la imagen mental de un niño con esas características puede hacernos sentir agrado, pena, suscitar ansiedad o miedo, etc.

Con el componente conductual describimos las acciones o tendencias de acción asociadas a los componentes anteriores. Pueden ser de tipo abierto (contacto, evitación, ayuda, etc) o encubierto (rechazo y desprecio callados, etc.) este último más difícil de detectar.

Estos tres componentes están estrechamente relacionados, son interdependientes y aunque no seamos conscientes de ellos, influyen sobre nuestra conducta.

Los procesos de formación de las actitudes son complejos. En ellos intervienen factores hereditarios, psicológicos, las “instituciones totales” (escuelas, familia, etc.), las experiencias directas y la comunicación social (Mc Guire, 1969). Se aprenden gradualmente. Comienzan a formarse alrededor de los 3 ó 4 años con la conciencia de sí  mismo y la diferenciación de los otros. De la familia se introyectan las primeras categorías y estereotipos, después tienen una fuerte influencia los grupos de iguales, los medios de comunicación, etc. A la edad de ocho años tenemos ya formadas categorías sobre los otros y actitudes asociadas a ellas (Proshansky, 1966).

Las actitudes son adaptativas en la medida en que  nos ayudan a organizar nuestro conocimiento sobre las cosas, definiendo elementos comunes que las caracterizan y las agrupan en categorías y los patrones de comportamiento adecuados a cada situación. No tenemos que probar, por ejemplo, las consecuencias de distintas conductas ante la visión de una serpiente. Aunque nunca nos hayamos enfrentado a esa experiencia, probablemente, la imagen mental se acompañará de algunas ideas (peligro, picadura), emociones (miedo, ansiedad) y conductas (evitación, alejarse lentamente, etc.) que nos permitirán, si llega el caso, actuar de la forma adecuada. Pero en otras muchas ocasiones, las actitudes están basadas en estereotipos (creencia de que un grupo de personas comparte elementos comunes: los catalanes, los gitanos, los negros,…) y en etiquetas que dan lugar generalmente a respuestas negativas o a confusión (Hollinger y Jones, 1970) y que configuran prejuicios y relaciones destructivas para el colectivo referente y para nosotros mismo. Así, por ejemplo, el primer contacto de un niño ante una persona con discapacidad puede estar guiado por todo eso que han oído a toras personas. Puede enfrentarse a esta primera experiencia con ideas preconcebidas (los retraso son peligrosos, a veces muerden o se enfadas,…) emociones (miedo) y conductas (rechazo, evitación, insultos…).

Las actitudes sociales afectan a las personas con discapacidad a tres niveles (Altman, 1981):

-          En sus relaciones con los iguales y con las personas significativas del entorno (amigos, compañeros de clase, familia,) se configuran la autoestima y los procesos de socialización del individuo. Las experiencias de falta de afecto, rechazo o aislamiento repercutirán de forma negativa sobre la adaptación social y el desarrollo psicológico de la persona con discapacidad.

-          En su relación con profesores, médicos y otros profesionales de la comunidad, las actitudes afectarán a la calidad de los servicios yo ayudas a que tendrán acceso (mejor enseñanza, atención médica, etc).

-          Con relación a las personas en general, pueden verse obstaculizadas en su integración social, laboral, educativa, etc. Y en el logro de sus metas personales, como tener un empleo, por ejemplo, y ser independiente (Safilios y Rothschild, 1987; Hollinger y Jones, 1970).

Así pues, las actitudes sociales tienen un gran interés para el tema que nos ocupa por varios motivos:

-          Por que las actitudes sociales pueden constituir el mayor de los obstáculos para las personas con discapacidad, mayor incluso que las limitaciones que pude imponer su deficiencia.

-          Porque se ha demostrado la existencia generalizada de actitudes negativas hacia la discapacidad. Es bastante lógico pensar que nos desagraden las enfermedades, la idea de un miembro amputado o de cualquier otra condición limitativa del ser humano. El problema surge cuando estas actitudes negativas hacia la deficiencia se trasladan hacia la persona que la padece, lo que sucede con cierta frecuencia.

-          Porque la mayoría de las personas conocemos poco  sobre la discapacidad y sobre las personas que la sufren, nuestras actitudes están habitualmente basadas en estereotipos y en ideas preconcebidas,  que no tienen porqué ser ciertas y que, sin embargo, guían nuestro comportamiento para con estas personas.

-          Cuando queramos integrar, a través del ocio,  a un grupo de personas con discapacidad en otro grupo normalizado, deberemos “preparar el terreno” antes, transformando las actitudes de este grupo en el sentido de la tolerancia, de la aceptación y de la ayuda.

-          Integrar colectivos con discapacidad en grupos de ocio tendrá a su vez repercusión sobre la mentalidad de la comunidad, afianzando actitudes negativas o modificándolas. Ello dependerá del modo en que realicemos estos procesos.

-          Conocer las actitudes sociales nos permitirá transformarlas. Uno de los aspectos más importantes de un programa de ocio y tiempo libre como el que proponemos es que nos dará la posibilidad de contribuir con nuestra acción al cambio de mentalidad social.

-          El monitor ha de reflexionar seriamente sobre sus propias actitudes hacia las personas con discapacidad y  hacia la integración, por la repercusión que ello va a tener sobre el resto de las personas con que se relacione. En su formación, hay que trabajar sobre el tema de las actitudes, porque es mucho más complejo de lo que a simple vista parece y porque va a ser más determinante que cualquier tipo de formación técnico-metodológica que podamos darle.

Estamos de  acuerdo con Verdugo y Arias (1991) al afirmar que sólo con la ayuda de toda la sociedad (actitudes sociales tolerantes) se conseguirá una integración social efectiva de las personas con discapacidad. Y a este objetivo dedicaremos los siguientes apartados.

 

2. LA MODIFICACIÓN DE ACTITUDES HACIA LA DISCAPACIDAD

Como hemos visto, la actitud es un constructo psicosocial en cuya formación intervienen múltiples elementos: experiencia directa, medios de comunicación…..Por tanto, será lógico pensar en la modificación de actitudes abordándolas desde distintos frentes (modificación cognitiva de estereotipos, aprendizaje de conductas concretas y  habilidades de ayuda hacia las personas con discapacidad, identificación de emociones negativas como miedo, rechazo, etc.) y combinando métodos que se ha mostrado eficaces de forma aislada:

-          INFORMACIÓN: para aportar conocimientos sobre la discapacidad en general (tipos, características, problemas y posibilidades, etc), sobre las personas con discapacidad (problemas pero también capacidades y logros), sobre los servicios y ayudas existentes (braille, manejo de silla de ruedas, conversores texto.-voz, etc), sobre las actitudes sociales, etc.

-          OBSERVACIÓN DE MODELOS, ENSAYO ENCUBIERTO Y ROLE-PLAYING sobre distintas situaciones de relación (en la piscina, en una carrera de relevos, etc.) que nos permitan aprender habilidades de relación adecuadas y modos de ayuda concretos.

-          SIMULACIÓN de situaciones de desventajas: para apreciar las dificultades con que se encuentran las personas con discapacidad en su vida cotidiana ( personas con deficiencia visual, motora, etc) y observar las reacciones de evitación y/o ayuda de los demás (Donaldson, 1980; Denfra, Durán y Verdugo, 1991).

-          DISCUSIÓN EN GRUPO, para analizar los estereotipos y prejuicios más comunes (Yerxa, 1971), para comentar las experiencias de simulación, etc. Las discusiones deben ser estructuradas (Gottllieb, 1980), de los contrario pueden afianzarse actitudes previas (las personas con prejuicios afirmarían su actitud negativa).

-          CONTACTO con personas con discapacidad: indirecto (videos, libros, ect.) y directo. Las experiencias de contacto directo con personas con discapacidad ayudaran a modificar actitudes. Para ello se han de reunir ciertos requisitos. El contacto debe ser prolongado y frecuente, en condiciones de cooperación e igualdad- no competitivo ni de dependencia (Johnson y Johnson, 1986) y estructurado (Donaldson, 1980). Es deseable que la persona con discapacidad posea determinadas características (Salen, 1990): positiva, competente, independiente, con habilidades de comunicación, status y edad similar a los del grupo que puedan compartir, con las personas a quien se desea modificar actitudes, experiencias e intereses similares.

Los medios (televisión, prensa, etc.) tienen un poder impresionante en la configuración de estereotipos y prejuicios. A veces presenta a las personas con discapacidad en grandes titulares sensacionalistas (¡Un retrasado mental es atracado por un caco!) en los que condición de discapacidad no tiene nada que ver para la información que se transmite, o se resalta en exceso (en una gran fotografía) o se acompaña de tanto sentimentalismo, que ofrecen una imagen solitaria y triste de la persona con discapacidad, que en nada favorece las actitudes de aceptación y tolerancia de los que reciben la noticia.

Los medios de comunicación influyen sobre la mentalidad social. Si cuidamos la información que transmitimos y el modo en que lo hacemos, podemos convertirlos en un poderoso mecanismo para transformar actitudes. Ofrecer información pertinente (hablar de la acción que interesa, no de la cotidiana) y natural (sin mitos, ni grandilocuencias, sin sentimentalismo), junto con una perspectiva optimista de la persona con discapacidad (mostrar su lado positivo) ayudará al cambio de mentalidad social hacia actitudes más abiertas y tolerantes.

3. LAS ACTITUDES DEL MONITOR HACIA LA DISCAPACIDAD

-  ¿Crees que las personas con discapacidad se desenvuelven mejor en trabajos sencillos y repetitivos y los preferirán a otros que supongan un mayor reto?

- ¿Si les damos trabajo, las personas con discapacidad serán productivas, o solamente estaremos respondiendo al objetivo de ofrecerles una ocupación a la que tienen derecho?

- ¿Tienen derecho al matrimonio, a tener hijos, a votar,… o permitirles estas cosas dependerá del tipo y/o grado de discapacidad que tengan?

- ¿Te gusta estar cerca de las personas con discapacidad o te sientes violento?

- ¿Estás mejor en presencia de un tipo de discapacidad que de otro?

- La visión de un joven con bastón, ¿te inspira lástima, o sentimiento de protección, agrado,…?

- ¿Crees que las personas con discapacidad tienen problemas emocionales?

- ¿Te implicas como voluntario para hacer una “buena acción” en tus ratos libre y ser monitor de chicos con discapacidad, o estás dispuesto a integrales realmente en tu mundo, en tu grupo de amigos, en tu vida cotidiana,…?

Es difícil contestar a todas estas cuestiones. Nos plantean dudas importantes, seguramente encontrarás que tú también tienes ideas estereotipadas sobre algunas discapacidades, y no sabrás ni a partir de qué datos las has construido. Con todo, este es un buen comienzo. La duda, la reflexión con tu equipo sobre estos temas, ayudarán a madurar o, cuanto menos, a reconocer que todos y cada uno somos en algún grado intolerantes, ¡pero podemos cambiar si las personas realmente nos interesan tanto como pretendemos!

Las personas que trabajamos en el ámbito de la discapacidad también tenemos que reflexionar sobre nuestras actitudes. En algún momento nos sorprenderá descubrir que tenemos ideas contradictorias, poco definidas o incluso negativas en algunos temas: ¿esterilización para personas  con retraso mental?, ¿relaciones sexuales?, ¿matrimonio?. Por otro lado, deberemos ser especialmente cautos con los estereotipos que transmitimos a los demás en el transcurso de nuestra acción (por ejemplo: “los síndromes de Down son cariñosos y sociables”).

Es importante que dentro del equipo de trabajo se definan espacios concretos para el debate sobre estos temas. Espacios que permitan detectar, analizar y modificar las actitudes negativas y estereotipos dentro del equipo de profesionales. Es esencial que cada uno reflexionemos sobre nuestras propias actitudes hacia la discapacidad, sobre los motivos que nos animan hacia el trabajo con estas personas y sobre los compromisos que adoptamos al implicarnos en estos proyectos (respeto, confidencialidad, derechos, deberes,…). De ello va a depender el éxito de nuestro trabajo y la calidad de los programas que con tanta  ilusión ponemos en marcha. Entender el papel que representamos en el cambio de mentalidad social ayudará a mantener la motivación, la satisfacción persona y el entusiasmo.